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Endeudarse aún es baratísimo: los tipos están muy por debajo de la inflación en todo el mundo – La Vanguardia

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Economía
La errática política monetaria del Banco de Turquía ha hundido la cotización de la lira este año
Lalo Agustina
Barcelona
El dinero es cada vez más caro –hoy mismo el BCE ha vuelto a subir, como estaba previsto, los tipos de interés-, pero endeudarse sigue siendo altamente rentable en prácticamente todo el mundo. Eso es lo que se deduce, al menos, de un examen frío de los números. Sin tener en cuenta los diferenciales que aplican los bancos o los grandes inversores sobre los tipos de interés que marcan los bancos centrales ni, por supuesto, sin considerar el perfil de riesgo de cada uno, pedir prestado continúa siendo baratísimo, a pesar de todo.
En el extremo contrario, el ahorro -sobre todo, en cuentas corrientes a la vista o en depósitos bancarios- es una ruina absoluta: su rendimiento es negativo. En cambio, pedir prestado sale más que gratis si se relaciona el precio oficial del dinero con la devaluación que, con el tiempo, provoca la inflación galopante que domina nuestros días.
Uno de los ejemplos más extremos, dejando aparte economías autárquicas o subdesarrolladas, es el Turquía, el eterno teórico aspirante a entrar en la Unión Europea… Allí, con el banco central intervenido por un poder político que pone y quita gobernadores y marca el paso a la institución, se acaba de producir un nuevo recorte de tipos de interés, que están ahora en el 10,5%. Sería un nivel claramente restrictivo en cualquier país del mundo, pero no en Turquía, donde la tasa de inflación interanual está en el 83%. La consigna a la que empuja la política monetaria es que hay que endeudarse como si no hubiera mañana.
En la eurozona, con la subida de tipos decidida hoy por el BCE, el diferencial se ha estrechado tan solo un poco. Sigue siendo enorme y alejado de toda ortodoxia, algo que no sorprende del todo si se recuerda lo acontecido los últimos años, con una política monetaria ultraexpansiva desde los tiempos de la Gran Recesión iniciada en el 2008. Los alrededor de 8 puntos actuales de diferencial están, eso sí, muy por encima de Estados Unidos, donde la Reserva Federal va más rápido y lejos que el BCE -al encarecimiento del precio del dinero le suma el drenaje del balance de la Fed a un ritmo de 90.000 millones mensuales-, y Japón, por supuesto. El país del sol naciente aún mantiene los tipos nominales negativos en el -0,1%. Los reales están ahí en el -3% frente al -6% de Estados Unidos y el -8% de la eurozona.
En Japón, tras décadas sin inflación, los precios suben un 3% interanual. / 
“Que los tipos de interés [reales] de referencia sean tan negativos nos dice que seguramente es más apropiado hablar de normalización de la política monetaria que de una política monetaria restrictiva”, asegura Enric Fernández, economista jefe de CaixaBank Research. Por mucho que el alza de los tipos duela a las familias más vulnerables por el aumento de las cuotas mensuales de la hipoteca o a las empresas que deben pedir financiación en el mercado, el dinero aún está baratísimo, se mire como se mire. “En el caso de la eurozona, el tipo de depósito del BCE se mantiene incluso por debajo de la inflación objetivo del 2% y es razonable pensar que tenemos que superar ese nivel a corto plazo”, añade Fernández.
Desde el punto de vista de la ortodoxia, algunos países han tomado la delantera al resto. Entre este grupo destaca Brasil, con las presidenciales en juego, y un banco central que ha demostrado valentía al situar los tipos en casi el 14% a pesar de que la inflación, más baja que en otras latitudes, apenas supera el 7%. Un diferencial tan positivo es claramente restrictivo, acorde con lo que, en teoría, demanda la economía en estos momentos.
También China, donde las cifras siempre están bajo sospecha, presenta un diferencial positivo. En este caso, de alrededor de un 1%, con los tipos en el 3,7% y la inflación interanual en el 2,8%. En Argentina, un país históricamente abonado a tener una inflación desmadrada, lo que dice el diferencial actual del -8% es que la política monetaria es expansiva. A pesar de que los tipos oficiales están en el 75%, los precios cabalgan a un ritmo de incremento interanual del 83%, según los datos oficiales.
Con todo, y en lo relativo a los criterios por los que se fija la política monetaria, la cuestión clave no es el diferencial. “Los banqueros centrales no se fijan apenas en esta brecha [de los tipos de interés] con la inflación actual, sino con las expectativas de inflación tanto del mercado (swaps de inflación) como de los expertos internos y externos (la encuesta que realiza a economistas”, explica Roberto Scholtes, jefe de estrategia de Singular Bank.
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