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Política

La comunicación política de las Guacamayas – El Sol de México

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Gerson Hernández

Gerson Hernández

  / viernes 14 de octubre de 2022
El guacamayo escarlata es una especie de ave perteneciente a la familia de los psitácidos, de acuerdo con la Sociedad Española de Ornitología. Llegan a medir más de 90 cm y pesan hasta un kg. Las culturas Maya y Mexica las relacionaron con las deidades del fuego y el sol. Se caracterizan por poseer picos fuertes, lenguas carnosas, patas zigodáctilas diseñadas para trepar árboles, y presumen un plumaje colorido. Todo lo anterior describe sus características animales, pero recientemente una organización internacional de hackers se presentó en el sistema político de América Latina, con el mismo nombre.
A través de informes anónimos y documentos filtrados con contenido de interés público, hackearon a los gobiernos de Chile, México y Perú. El grupo Guacamaya se describe como hacktivistas que luchan por un planeta seguro. Continuando con la descripción zoológica, el guacamayo rojo se comunica con chillidos agudos y graznidos, cada sonido tiene un significado. Por ejemplo, para alertar que se encontró comida, ofrecer cambios de dirección durante un vuelo, localizar a algún miembro del grupo, o alertar de la aparición de un enemigo, como los son —en el plano político— la Secretaría de la Defensa Nacional de México, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú y el Estado Mayor Conjunto de Chile.
Asimismo, las herramientas de Google muestran que, hasta inicios de esta semana en México, había más de tres millones de resultados de la frase: “Guacamaya leaks”, y que de todo el territorio nacional el top cinco de búsquedas por región lo encabezan: CDMX, SLP, Veracruz, Colima y Morelos. Los territorios con menos interés son: Coahuila, Oaxaca, Quintana Roo, BC y Guerrero. Los temas relacionados a esa exploración son: El periodista Carlos Loret de Mola, CJNG, Adán Augusto López, como ex gobernador de Tabasco, y WikiLeaks.
Llama la atención que ninguno de los anteriores esté relacionado directamente con la Sedena, que es la institución que fue atacada cibernéticamente. Por el contrario, los temas más mencionados son: La Semar, el “Culiacanazo”, los médicos que atendieron la salud del presidente, y los contratos en obras públicas. Sin embargo, en los primeros resultados de la búsqueda de noticias del tema sí se asocia con el Ejército Mexicano, con las siguientes notas: “Militar vendió armas a criminales, revela hackeo de ‘Guacamaya Leaks’” de El Financiero, “Militar vendía armamento a delincuentes desde el Campo Militar No. 1, reveló Guacamaya Leaks” de Infobae y “Militar vende granadas en 26 mil pesos; Ejército, tras su pista: Guacamaya Leaks” de El Universal.
Por último, las guacamayas en la vida animal también se comunican visualmente. Por ejemplo, cuando se le encrespan las plumas de la cabeza, significa que se sienten nerviosas. Si las plumas se mantienen completamente pegadas a la cabeza comunica miedo. Si dan pisotones y extienden sus alas es que quieren intimidar a sus depredadores al intentar aparentar que son más grandes. Estoy seguro de que este último movimiento —en el plano político— es el que han generado en los gansos de Twitter; ya que han quedado intimidados después de que, desde Palacio Nacional, y desde el primer momento se aceptó que toda la información es real. Así que la comunicación política de las guacamayas generó un incesante debilitamiento de la credibilidad del púlpito presidencial.

Comunicólogo político y académico de la FCPyS UNAM. Maestro en Periodismo Político @gersonmecalco
El guacamayo escarlata es una especie de ave perteneciente a la familia de los psitácidos, de acuerdo con la Sociedad Española de Ornitología. Llegan a medir más de 90 cm y pesan hasta un kg. Las culturas Maya y Mexica las relacionaron con las deidades del fuego y el sol. Se caracterizan por poseer picos fuertes, lenguas carnosas, patas zigodáctilas diseñadas para trepar árboles, y presumen un plumaje colorido. Todo lo anterior describe sus características animales, pero recientemente una organización internacional de hackers se presentó en el sistema político de América Latina, con el mismo nombre.
A través de informes anónimos y documentos filtrados con contenido de interés público, hackearon a los gobiernos de Chile, México y Perú. El grupo Guacamaya se describe como hacktivistas que luchan por un planeta seguro. Continuando con la descripción zoológica, el guacamayo rojo se comunica con chillidos agudos y graznidos, cada sonido tiene un significado. Por ejemplo, para alertar que se encontró comida, ofrecer cambios de dirección durante un vuelo, localizar a algún miembro del grupo, o alertar de la aparición de un enemigo, como los son —en el plano político— la Secretaría de la Defensa Nacional de México, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú y el Estado Mayor Conjunto de Chile.
Asimismo, las herramientas de Google muestran que, hasta inicios de esta semana en México, había más de tres millones de resultados de la frase: “Guacamaya leaks”, y que de todo el territorio nacional el top cinco de búsquedas por región lo encabezan: CDMX, SLP, Veracruz, Colima y Morelos. Los territorios con menos interés son: Coahuila, Oaxaca, Quintana Roo, BC y Guerrero. Los temas relacionados a esa exploración son: El periodista Carlos Loret de Mola, CJNG, Adán Augusto López, como ex gobernador de Tabasco, y WikiLeaks.
Llama la atención que ninguno de los anteriores esté relacionado directamente con la Sedena, que es la institución que fue atacada cibernéticamente. Por el contrario, los temas más mencionados son: La Semar, el “Culiacanazo”, los médicos que atendieron la salud del presidente, y los contratos en obras públicas. Sin embargo, en los primeros resultados de la búsqueda de noticias del tema sí se asocia con el Ejército Mexicano, con las siguientes notas: “Militar vendió armas a criminales, revela hackeo de ‘Guacamaya Leaks’” de El Financiero, “Militar vendía armamento a delincuentes desde el Campo Militar No. 1, reveló Guacamaya Leaks” de Infobae y “Militar vende granadas en 26 mil pesos; Ejército, tras su pista: Guacamaya Leaks” de El Universal.
Por último, las guacamayas en la vida animal también se comunican visualmente. Por ejemplo, cuando se le encrespan las plumas de la cabeza, significa que se sienten nerviosas. Si las plumas se mantienen completamente pegadas a la cabeza comunica miedo. Si dan pisotones y extienden sus alas es que quieren intimidar a sus depredadores al intentar aparentar que son más grandes. Estoy seguro de que este último movimiento —en el plano político— es el que han generado en los gansos de Twitter; ya que han quedado intimidados después de que, desde Palacio Nacional, y desde el primer momento se aceptó que toda la información es real. Así que la comunicación política de las guacamayas generó un incesante debilitamiento de la credibilidad del púlpito presidencial.

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