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GUACAMAYA LEAKS: Ministeriales llegaron “cuando todo ya había pasado” a emboscada de militares en 2016 – Revista ESPEJO

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El gobierno estatal de Mario López Valdez negó que la policía a su cargo hubieran llegado tarde a los hechos e, incluso, el entonces alcalde Sergio Torres Félix contradijo su versión al afirmar que fue la policía municipal la primera en llegar al lugar
Por: Espejo / Noroeste
Por Noroeste / Espejo
La madrugada del viernes 30 de septiembre de 2016, efectivos del ejército mexicano que escoltaban el traslado de un herido resultado de un enfrentamiento en la sierra de Badiraguato, fueron atacados en la entrada de Culiacán. 
Allí murieron 5 militares, 11 más resultaron lesionados y dos vehículos terminaron calcinados. El gobierno estatal de Mario López Valdez negó que la policía a su cargo hubieran llegado tarde a los hechos e, incluso, el entonces alcalde Sergio Torres Félix contradijo su versión al afirmar que fue la policía municipal la primera en llegar al lugar.
Hoy, en una narrativa de la SEDENA extraída del hackeo del grupo Guacamaya realizada en octubre de 2016, se confirma que la policía ministerial fue la primera en llegar pero lo hizo cuando la agresión había terminado, a pesar de que los vecinos de la zona alertaron del ataque.
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La relatoría atribuida a la 24/a Compañía de Infantería No encuadrada (C.I.N.E), que en ese entonces contaba con una planilla de 3 Jefes, 18 oficiales y 190 soldados de tropa y se mantenía desplegada en un puesto de mando y 3 bases de operaciones en la zona serrana, cuenta con una cronología de los hechos, una explicación del despliegue militar en el municipio de Badiraguato y unas conclusiones donde se argumenta sobre la necesidad de regular la actuación militar en materia de seguridad.
Todo empezó la noche del 29 de septiembre a 274 metros del poblado de Bacacoragua, que está a 2 horas 18 minutos de la cabecera municipal de Badiraguato y a 3 horas 34 minutos de Culiacán. Allí, siendo las 22.30 horas, la Compañía militar se enfrentó a balazos con un vehículo proveniente de Huixiopa, sin que resultara herido ningún militar; la camioneta huyó y en un reconocimiento posterior del terreno, los elementos del ejército localizaron a una persona herida que pedía ayuda, usaba vestimenta militar y tenía un arma larga al costado.
El herido, quien negó dar su nombre y se identificó solo por el alias de “El 2000”, fue auxiliado por el cabo “Christian”, aplicándole un torniquete en la pierna y en el hombro. A las 1.17 horas del 30 de septiembre, el herido fue estabilizado en el Hospital Integral de Badiraguato y el médico de guardia ordenó su traslado a Culiacán por no contar con los instrumentos médicos necesarios.
Mientras estuvo allí, dos oficiales de la Policía Municipal de Badiraguato acudieron para recabar información de los hechos y comentaron que debido a una llamada telefónica, horas antes habían escoltado una ambulancia hasta Bacacoragua para trasladar a un herido, sin indicar su identidad.
A las 2:00 horas inició el traslado de Badiraguato hacia Culiacán en un convoy de dos vehículos militares y una ambulancia de la Cruz Roja, cuyo conductor dijo conocer los detalles del itinerario por lo que se colocó al frente de la caravana.
A las 3.25 horas, sobre la Avenida Salvador Dalí, en la entrada a la ciudad de Culiacán, el convoy detuvo la marcha en el semáforo en rojo y en ese momento, uno de los vehículos militares fue embestido por una camioneta de redilas color blanco. Otra camioneta similar se estacionó en el carril contrario e iniciaron la agresión con fusiles Barrett calibre .50. Ambas camionetas estaban blindadas por lo que repelieron la respuesta del personal militar.
Durante el ataque, los bidones de gasolina que transportaba el personal militar se encendieron y ocasionaron el incendio de ambos vehículos. Al intentar protegerse, los militares bajaron de los vehículos y fueron acribillados cayendo muertos. En el lugar de los hechos los agresores dejaron abandonada una camioneta Cheyenne, modelo 2013 sin reporte de robo y con impactos de bala.
Al menos diez minutos después arribaron al lugar de los hechos los elementos de la policía ministerial, “cuando ya todo había pasado”. 
Luego, otros 10 minutos después, el personal militar de la base de operaciones mixta pertenecientes al 110 Batallón de Infantería llegó para establecer seguridad periférica y para coordinar el traslado de los heridos a los diferentes hospitales en taxis, patrullas y ambulancias. A las 5.50 horas, el Comandante de la 24/a Compañia se llevó a los 2 soldados que resultaron ilesos.
Algunos elementos heridos fueron trasladados vía aérea al Hospital Militar de Especialidades de Mazatlán y a las 8.50 horas, falleció como consecuencia de las lesiones el quinto militar, un sargento de infantería en el hospital del ISSSTE de Culiacán.
Otro dato que resalta en la narrativa es que diez minutos después del ataque, los criminales regresaron a la zona en las dos camionetas de redilas y por medio de un altavoz gritaron “Busquen al civil y súbanlo”. Los militares no se percataron cuándo ni cómo se llevaron a la persona, dice el documento.
El civil herido, como se dio a conocer después, era Julio Óscar Ortiz Vega, alias “El Kevin”, quien fuera encontrado asesinado en el estacionamiento de una tienda de autoservicio en el municipio de Navolato el 8 de marzo de 2017.
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En el apartado de Conclusiones de la relatoría se puede leer una crítica a los gobernadores por su “poco o nulo interés en la profesionalización de sus cuerpos policiales”; también se critica a la extinta Gendarmería por su incapacidad para cubrir más territorio. 
Incluso, se señala a las organizaciones no gubernamentales “que dicen estar a favor de los derechos humanos, [y que] han buscado como único objetivo demeritar las acciones gubernamentales, atacando veladamente a las fuerzas armadas, tachándolas de corruptas y violadoras de derechos humanos”.






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