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Política

Guacamaya a fuego lento – El Universal

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El miércoles de la semana pasada

La guacamaya (o guacamayo) es un ave conocida en el reino animal por su vistoso y colorido plumaje y dado que es un animal herbívoro, se alimenta de semillas, por lo que posee un pico fuerte y grueso que le permite quebrar fácilmente las cáscaras y obtener así el alimento.  
 
Estas sencillas características podrían indicar por qué un grupo de hackers que recientemente atacó los sistemas informáticos del Ejército mexicano decidió adoptar el nombre de esta ave. Uno podría pensar que el colorido plumaje es un símil de la gran variedad de información a la que esta gente logra tener acceso. Y, por otro lado, el poderoso pico de estos pájaros tiene la capacidad de romper toda clase de cascarones…al igual que estos piratas informáticos han logrado quebrar las ciberdefensas de diferentes Fuerzas Armadas latinoamericanas, incluyendo ahora, las nuestras. 
 
El grupo Guacamaya ha operado boicoteando archivos confidenciales en otros países como Colombia, Chile, Guatemala o El Salvador. En Chile, las revelaciones forzaron la renuncia del jefe del Estado Mayor chileno el pasado 24 de septiembre. Salieron a la luz 400,000 correos electrónicos con información sobre las fuerzas militares y policiales de cinco países de Centro y Sudamérica.  
 
¿Y a qué información tuvieron acceso los guacamayos en nuestro país? Distintas fuentes revelan que la extracción ilegal suma alrededor de seis terabytes (fechados desde 2016 hasta el pasado mes de septiembre). Lo que extrajeron puede equivaler a decenas de millones de documentos, fotografías, archivos de audio/video y correos electrónicos. 
 
Por lo pronto, el diario español El País reveló ya contar con más de cuatro millones de correos los cuales evidencian la presencia de las Fuerzas Armadas en todas las esferas del día a día en nuestro México; desde operaciones castrenses, cuentas corrientes, múltiples denuncias internas de abusos sexuales, a la presencia militar en el círculo íntimo del presidente. 
 
En la conferencia mañanera del viernes pasado, el presidente López Obrador reconoció que el Ejército fue víctima del hackeo y expuso que hubo un ataque cibernético. Sin embargo, en su ya clásico estilo, señaló que este robo de información no le quita el sueño ya que esto es un asunto de “politiquería”. 
 
Disto de coincidir con la opinión presidencial, al menos con la vertida públicamente. El saber que millones de documentos que resguardaba el Ejército están siendo analizados por distintos grupos de toda clase con múltiples intereses es algo que debería preocupar profundamente al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. Siendo yo un consultor en seguridad, cuya misión es la de ayudar a proteger al personal, instalaciones y activos de mis clientes, el hecho de que cualquiera de ellos hubiese sufrido un robo similar al ya mencionado, nos tendría concentrados con su comité de manejo de crisis las 24 horas del día construyendo escenarios de todo tipo y diseñando estrategias para contener el daño presente y el que vendrá. 
 
Ahora, procesar toda la información no será rápido, son millones y millones de datos que llevarán su respectivo tiempo, como con una buena receta de cocina en donde los chefs se toman su  tiempo para extraer los mejores sabores de los ingredientes para posteriormente presentar el platillo de manera impecable. De igual forma, la revelación de aquello que pueda hacer mella a este gobierno también tendrá su debido tiempo para ser develado. No tengo duda que las revelaciones serán dadas a conocer intermitentemente cuando estas puedan ser de mayor impacto o trascendencia. 
 
Quedan 24 meses a la presente administración, mismos que estarán cargados con la brutal incertidumbre de no saber a qué hora ni por dónde llegaran los golpes de este hackeo, pero de que llegarán, llegarán, no lo duden ni por un instante. 
 
Esta receta podríamos bautizarla como “Guacamaya a fuego lento”. 
Desafortunadamente, un juez federal estadounidense desestimó el pasado viernes la demanda por 10 mil millones de dólares presentada por México que buscaba responsabilizar a siete grandes fabricantes de armas de fuego de facilitar a cárteles de la droga el tráfico de armas a través de la frontera entre Estados Unidos y México. Es una lástima, aunque este resultado se vislumbraba desde un inicio, sin embargo, sienta un importante precedente en contra de la industria armamentista. 

Consultor en seguridad y manejo de crisis 
Twitter: @CarlosSeoaneN 

 
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