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Política

A seis años: el recuerdo de los saqueos en el puerto de Veracruz – La Silla Rota

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Lo primero que Óscar escuchó fueron las piedras chocar con el cristal de la entrada del supermercado donde trabajaba, las personas intentaban entrar a toda costa sin importar si había clientes dentro, antes de que los empleados cerraran las cortinas el tumulto ya estaba listo para comenzar a saquear la tienda.
El rumor de que iban a robar el supermercado comenzó a esparcirse como pólvora entre los empleados durante la tarde del 4 de enero del 2017, pero los encargados del lugar no le prestaron importancia, pues no creían que la gente se atreviera a entrar a la tienda, explica Óscar Solís, exempleado del Chedraui Ponti, ubicado en la zona norte de la ciudad de Veracruz.

Este supermercado fue una de las cien tiendas de autoservicio saqueadas y vandalizadas en Veracruz durante el 4 y 5 de enero del 2017, de acuerdo con lo que reportaron cámaras empresariales.
Los saqueos que se originaron en varios estados del país fueron convocados como protesta por el aumento del 20 por ciento a los combustibles durante enero del 2017, quinto año de gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto (2012 a 2018).
Los empleados como Óscar vivieron en carne propia el miedo, enojo y desesperación por la rapiña que cientos de personas realizaron en dos días en sus lugares de trabajo, recuerda que esa tarde se encontraba en el área de panadería, pues se desempeñaba como maestro panadero. Aquella ocasión su horario de salida fue extendido, ya que faltaba poco para Día de Reyes y tenían que cubrir la producción de roscas para los clientes.

“Como a las 4:00 de la tarde ya teníamos a la gente encima, empezaron a golpear, a pelear, cerraron las puertas. Las cajeras estaban shock, la gente estaba asustada, los mismos clientes que estaban adentro no sabían por qué pasaba esto”, narra Óscar.
Cada que recuerda aquella tarde el sentimiento de impotencia y el coraje regresa, pues además de las crisis nerviosas que hubo entre sus compañeros, también resultó herido un guardia de seguridad que le cayó una piedra en la rodilla, esa herida lo mantuvo incapacitado durante seis meses, cuenta Óscar.
Esa piedra fue la primera que hizo que el cristal de la entrada se rompiera y, con ello, el tumulto de gente comenzó a entrar. Lo primero que se llevaron fueron los artículos del área de electrodomésticos, Óscar y sus compañeros lo único que pudieron hacer fue resguardar a los clientes y sacarlos por la salida que ocupaba el personal.

“Nos sentíamos atacados, no pensábamos que fuera de esa magnitud. Al siguiente día, como a las 10 de la mañana, llegaron más gente hasta con camionetas y armados, porque ya no solo eran electrodomésticos que se llevaron, sino motos, todo lo de abarrotes y hasta cajeros de dinero se robaron”, explica.
El día 5 de enero fue la misma pesadilla, dice el empleado. Las autoridades ya no podían hacer nada para controlar la estampida de personas que comenzó a llegar desde la mañana, la rapiña se extendió a varias tiendas de autoservicio y supermercados de la ciudad de Veracruz.
 El área de panadería también fue saqueada, las roscas que tenían de producción se encontraban tiradas por el suelo, las herramientas que utilizaban ya no estaban y en todo el supermercado había vidrios esparcidos y los empleados no sabían qué hacer.
“Sentíamos tristeza, la mayoría de los empleados vivíamos cerca y nos tocó ver cuántos niños se quedaron sin regalo de Día de Reyes, sin roscas. Mucha gente estaba batallando para conseguir sus alimentos y ver a la panadería desvalijada fue difícil, volver a limpiar y pintar el lugar, porque había muchas cosas dañadas”.
Óscar y los otros 150 empleados dejaron de trabajar un mes, durante ese tiempo la empresa les cubrió su sueldo normal, pero aún persistía la incertidumbre de si iban o no a cerrar la tienda, ya que era un supermercado relativamente nuevo y no sabían si continuaría.

Los 150 empleados no perdieron sus trabajos, pero quedaron con el temor de que estos hechos volvieran a pasar el siguiente año. Óscar terminó su relación laborar con la empresa en abril del 2018, pero alcanzó a ver como sus compañeros tenían ese temor.
Humberto Landa, maestro de Ciencias Sociales de la Universidad Veracruzana (UV) llevó una cronología sobre los saqueos, indica que estas acciones derivaron del hartazgo de las personas sobre el aumento de la gasolina en el país. 
A inicios del mandato del presidente Enrique Peña Nieto, presentó la iniciativa de la Reforma Energética, donde planteaba modificar la estructura en el tema de hidrocarburos, con el argumento de hacer su venta más competitiva y reducir los precios a los consumidores, algo que nunca sucedió y, por el contrario, el precio del combustible comenzó a subir.
En enero del 2017 subió 20 por ciento más, esto causó el descontento de las personas que comenzaron a manifestarse en distintos puntos del estado de Veracruz, bloquearon carreteras y gasolineras, además encabezaron marchas con pancartas.

En el puerto de Veracruz las manifestaciones por parte de los transportistas comenzaron el 1 de enero y se extendieron hasta el 6 de ese mismo mes. Los dueños de los camiones del transporte público urbano detuvieron su jornada laboral por varias horas, por lo que los ciudadanos no tenían como trasladarse. Al mismo tiempo una campaña en redes sociales se comenzó a difundir sobre personas que incitaban a los ciudadanos a saquear las tiendas de conveniencia.
“Desde septiembre comenzaron a darse los gasolinazos y llega diciembre y la aumentan más, para enero vuelven a aumentar. Entonces la gente comienza a ponerse más tensa y el 4 de enero empieza a haber los saqueos en varias partes del país, no solo de Veracruz. Lo interesante de esto es que la mayor parte de los lugares donde se dio esto fue en zonas medio céntricas y populares”, comenta el especialista.

El miedo que había en la población llegó hasta las colonias, pues también comenzaron los rumores de que entrarían a las casas, lo que causó que los habitantes se organizaran y crearan barricadas para proteger sus colonias.

El saldo de todo este caos fue un centenar de comercios y tiendas saqueadas, 135 personas detenidas y una persona muerta. Para calmar a los ciudadanos, el entonces gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, salió a dos supermercados para dialogar con las personas que rapiñaban.

En vídeos que circulan por redes sociales se le escucha ofrecer 500 pesos de despensa a cambio de que dejen de saquear las tiendas. El presidente de ese entonces de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), José Muñoz de Cote Sampiery, informó que los 100 comercios vandalizados representaron pérdidas de 100 millones de pesos.
Además de los saqueos en el puerto de Veracruz, también hubo en los municipios de Tierra Blanca, Agua Dulce, Ciudad Isla, Paso del Macho, Minatitlán y Coatzacoalcos.
De acuerdo con Humberto Landa, pese a que hubo algunos detenidos, estas personas solo estuvieron tres meses presos; no obstante, el entonces gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linares dijo que a los culpables se les daría una pena máxima hasta de 10 años de cárcel.
A seis años de este suceso, el pasado 11 de octubre del 2022, el tema revivió, luego de que el grupo de hacktivistas Guacamaya Leaks, filtró información de la Guardia Nacional (GN) que indicaba que los saqueos fueron planeados por grupos criminales organizados, a través de grupos de WhatsApp y Facebook donde perfiles falsos incitaban a las personas a salir a las calles y robar.
Después del 4 y 5 de enero del 2017 no volvieron a haber saqueos en el puerto de Veracruz, pero los empleados y personas como Óscar cada año temían que volviera a pasar.
mb
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